El olvido es la tierra fértil en la que siembran los poderosos. Nosotros ni queremos, ni debemos olvidar aquellas palizas, aquellas mentiras, aquella muerte. Hoy 25 años después queremos recordar que en la primavera de 1987, como en su día lo fueron Guernika, Puerto Montt, Casas Viejas, y tantas otras ciudades, un pequeño y noble pueblo cántabro fue golpeado brutalmente por la fuerza del poder, por el fascismo. Su nombre, Reinosa, será por siempre identificado con la lucha justa de un pueblo en defensa de su pan, de su libertad y de su dignidad. Esta es la infame historia de la infamia.